Bréhat, la isla francesa donde los autos están prohibidos
Un rincón de Francia donde el silencio, las flores y las bicicletas reemplazan al tránsito y al ruido de las grandes ciudades.
En la costa noroeste de Francia, frente al puerto de Paimpol, se encuentra Bréhat, una pequeña isla conocida como “la isla de las flores”. Allí no circulan autos ni motos y la vida transcurre entre senderos, bicicletas y caminos rodeados de naturaleza. La decisión de prohibir los vehículos motorizados se mantiene desde hace más de un siglo y convirtió al lugar en uno de los destinos más tranquilos y sostenibles de Europa. �
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Con apenas 3,5 kilómetros de largo, Bréhat puede recorrerse completamente a pie o en bicicleta. Sus calles angostas están cubiertas de hortensias, camelias y otras especies que florecen gracias a un microclima especial influenciado por la Corriente del Golfo. El paisaje mezcla casonas de piedra, pequeños puertos y vistas abiertas al Canal de la Mancha. �
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Además de su belleza natural, la isla posee una historia marcada por corsarios, invasiones inglesas y antiguas construcciones marítimas. Hoy, sin bocinas ni motores, Bréhat ofrece una experiencia completamente distinta al turismo tradicional: un lugar donde el tiempo parece moverse más lento y donde la naturaleza sigue siendo protagonista